Las negligencias médicas en el sistema sanitario

La atención sanitaria lleva consigo el riesgo de aparición de eventos adversos por negligencia en el servicio sanitario que pueden ocasionar a los enfermos algún tipo de daño, incluso la muerte. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte, al referirse a la calidad de la atención y la seguridad del paciente, que las intervenciones de salud se realizan con el propósito de beneficiar al paciente, pero también pueden causarles daño. La combinación de diferentes factores que interaccionan entre sí de manera compleja como son la tecnología, los procesos y sobre todos las acciones humanas, conlleva también un riesgo inevitable de que ocurran incidentes y eventos, en ocasiones con demasiada frecuencia.

Se considera evento adverso al daño incluso no intencionado causado durante o a consecuencia de la atención sanitaria que puede causar lesión y/o incapacidad y/o prolongación de estancia en el hospital y/o muerte.

Lo anterior significa que las intervenciones de atención de salud se realizan con el propósito de beneficiar a los pacientes, pero también pueden causarles daño. La combinación compleja de procesos, tecnologías e interacciones humanas que constituye el sistema moderno de prestación de atención de salud conlleva un riesgo de que ocurran eventos adversos, y, efectivamente, ocurren con demasiada frecuencia, es decir, los riesgos que acompañan a la atención sanitaria pueden tener graves consecuencias.

¿Cual es la magnitud y las consecuencias de las negligencias médicas en la atención sanitária?

El problema de las negligencias médicas en la atención sanitaria no es nuevo. Ya en los decenios de 1950 y 1960 algunos estudios dieron cuenta de eventos adversos, pero casi no se prestó atención a este tema. A principios del decenio de 1990 empezó a disponerse de pruebas científicas en ese sentido, con la publicación de los resultados del Harvard Medical Practice Study en 1991. Investigaciones posteriores en Australia, los Estados Unidos de América y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, en particular la publicación en 1999 de To err is human: building a safer health system por el Instituto de Medicina de los Estados Unidos de América, aportaron más datos y colocaron el tema en la cabecera de los programas políticos y en el centro del debate público en todo el mundo. Hoy, otros países, como el Canadá, Dinamarca, los Países Bajos, Suecia, España y más países miembros de la OCDE estudian seriamente el problema.

Varios estudios han investigado la magnitud de los eventos adversos.

El estudio de Harvard concluyó que un 4% de los pacientes sufre algún tipo de daño en el hospital; el 70% de los eventos adversos provoca una incapacidad temporal, pero el 14% de los incidentes son mortales. El informe del Instituto de Medicina estimó que los «errores médicos» causan entre 44000 y 98000 defunciones cada año en los hospitales de los Estados Unidos de América, más que los accidentes de automóvil, el cáncer de mama o el SIDA. El Departamento de Salud del Reino Unido, en su informe de 2000, An organization with a memory, estimó que se producen eventos adversos en cerca del 10% de las hospitalizaciones, o alrededor de 850 000 eventos adversos al año. El Quality in Australian Health Care Study (QAHCS) publicado en 1995 halló una tasa de eventos adversos del 16,6% entre los pacientes de los hospitales. El Grupo de Trabajo sobre la Calidad de la Atención Hospitalaria de Hospitales para Europa en 2000 estimó que uno de cada diez pacientes de los hospitales europeos sufre daños que se pueden evitar y efectos adversos ocasionados por los cuidados recibidos.

En España  recientemente el Ministerio de Sanidad y Consumo publicó el informe ENEAS (“Estudio Nacional de Eventos AdversoS”) realizado en el año 2005, siendo la prevalencia de eventos adversos similar a las de otros paises, así como el informe APEAS estimando su repercusión en el campo de la atención primaria.

Las negligencias médicas se cobran además un alto tributo en concepto de pérdidas financieras. En el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, las estancias hospitalarias que provocan cuestan por sí solas cerca de ₤2000 millones al año, y el pago de indemnizaciones cuesta al Servicio Nacional de Salud en torno a los ₤400 millones al año, además de una posible responsabilidad estimada en ₤2400 millones correspondiente a reclamaciones presentadas o previstas, mientras que se estima que las infecciones hospitalarias, de las que un 15% son evitables, cuestan cerca de ₤1000 millones al año. El costo nacional total de los eventos médicos adversos evitables en los Estados Unidos de América, incluidos el lucro cesante, la discapacidad y los actos médicos, se estima entre US$ 17 000 millones y US$ 29 000 millones al año.

En España, el Ministerio de Sanidad presentó el informe Revisión bibliográfica sobre trabajos de costes de la “No Seguridad del Paciente” en donde, y basándose en los datos obtenidos en el estudio  ENEAS, cuantificó el coste global asociado a los EA para el sistema de salud español. A estos costes hay que añadir la erosión de la confianza, de la seguridad y de la satisfacción del público y de los proveedores de atención sanitaria.

Estudio Objeto del estudio (fecha de las admisiones Nº de hospitaliza-ciones Nº de eventos adversos Tasa de eventos adversos
Estados Unidos de América (Estado de Nueva York, Harvard Medical Practice Study) Hospitales para enfermos agudos (1984) 30195 1133 3,8%
Estados Unidos de America (Utah-Colorado) Hospitales para enfermos agudos (1992) 14565 475 3,2%
Estados Unidos de America (UTCOS) Hospitales para enfermos agudos (1992) 14565 787 5,4%
Australia (Quality in Australian Health Care Study (QAHCS)) Hospitales para enfermos agudos (1992) 14179 2353 16,6%
Australia (QAHCS) Hospitales para enfermos agudos (1992) 14179 1499 10,6%
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte Hospitales para enfermos agudos (1999-2000) 1014 119 11,7%
Dinamarca Hospitales para enfermos agudos (1998) 1097 176 9,0%
España ENEAS Hospitales de agudos (1995)   665 9,3%
España APEAS Atención Primaria 96047 consultas   18,63/1000
España EVADUR Urgencias 3854 505 12%

Negligencias médicas evitables

En muchos casos los incidentes se producen porque existen fallos en el sistema y otros por incompetencia o errores de los individuos.

Reason se basa en el modelo del “queso suizo” para describir las causas de la producción de accidentes, el cual postula que en los sistemas complejos los incidentes resultan casi siempre de la concatenación de múltiples fallos y errores. Según este modelo, la asistencia sanitaria es un sistema complejo, con múltiples etapas, pero también con múltiples barreras de defensa. Los errores solamente alcanzan y pueden causar daño al paciente cuando todas las defensas fallan simultánea o secuencialmente, y el error penetra a través de todos los “agujeros” de las barreras de defensa el sistema. Estos “agujeros” son por una parte fallos latentes que subyacen en el sistema, relacionados con la organización, procedimientos de trabajo, medios técnicos, condiciones laborales, etc., y que favorecen que ocurran los errores humanos o bien no son capaces de corregirlos.

Por otra parte, están los errores activos o humanos de los profesionales que trabajan en estos sistemas. Cuando se presenta alguna circunstancia que propicia el que se produzcan errores humanos, como situaciones de urgencias, cansancio, etc., y estos se alinean con los fallos latentes, es cuando sucede el incidente.

Estudios sobre incidentes y eventos adversos en la atencion sanitaria: estudios nacionales

La seguridad de los pacientes se ha convertido en un objetivo prioritario para la gestión de la calidad en los sistemas de salud de los países occidentales y es un elemento central del trabajo de los países más implicados en la mejora de la calidad de la asistencia sanitaria. Los efectos adversos secundarios a la asistencia sanitaria son un problema emergente y representan una causa de morbimortalidad que hay que afrontar.

En España, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en su responsabilidad de mejorar la calidad del sistema sanitario en su conjunto, como establece la Ley 16/2003, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud, ha situado la seguridad del paciente en el centro de las políticas sanitarias como uno de los elementos clave de la mejora de la calidad, quedando así reflejado en la estrategia número 8 del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud (SNS), que se viene desarrollando desde el 2005 en coordinación con las Comunidades Autónomas.

Entre sus objetivos específicos, destacan el promover y desarrollar el conocimiento y la cultura de seguridad del paciente entre los profesionales y los pacientes en cualquier nivel de atención sanitaria, objetivo que implica el desarrollo de acciones para mejorar la información y formación sobre seguridad de los profesionales, pacientes y ciudadanos, así como promover la investigación en seguridad del paciente.

Por ello, en la última década, han ido surgiendo diversos documentos que analizan la situación de la Seguridad del Paciente en el Sistema Nacional de Salud, documentos promovidos bien por el propio Ministerio, bien por Sociedades Científicas implicadas e involucradas en la mejora de la Seguridad.

Fruto de este trabajo, se dispone en estos momentos de una radiografía epidemiológica sobre los riesgos asistenciales en España, lo que ha permitido el desarrollo de acciones específicos posteriores en pro de la reducción de eventos y mejora de la seguridad y de la calidad.

De estos estudios, merecen destacarse, por su importancia y por el nivel asistencial en donde se han realizado, los siguientes:

    • Estudio Nacional sobre los Efectos Adversos ligados a la Hospitalización (ENEAS)
    • Estudio sobre la seguridad del paciente en Atención Primaria. 2008
    • Estudio de Eventos Adversos en Urgencias (EVADUR)
    • Incidentes y eventos adversos en medicina intensiva. El estudio SYREC 2007